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Historia

En 1923, Josep M. Guillén García, licenciado en Ciencias por la Universidad de la Sorbona de París, y Eduard Solà, impresor y aficionado a la radio, creaban la revista “Radiosola” especializada en radio. Durante el mes de setiembre del mismo año, Guillén realizó diversas demostraciones de transmisión y recepción de radio en Montjuïc que consiguieron gran eco y expectación. Como director de la revista “Radiosola”, escribe una circular y convoca a industriales y comerciantes a una reunión en la calle Valencia, núm. 200 de Barcelona “para estudiar la posibilidad de instalar una emisora de radiodifusión en Barcelona y la creación de una entidad cultural, formada por aquellas personas o firmas que tuvieran interés en el desarrollo de esta nueva forma de difusión del pensamiento humano”.

A la reunión asisten Eduard Rifà, Royston Saint Noble, Villaverde Zubeldía y Guillén García. A pesar del poco éxito, se convoca una segunda reunión con la excusa que en la primera se había formado una comisión técnica para confeccionar el reglamento de la entidad y que había llegado el momento de exponerlo. En aquella ocasión, la redacción de “Radiosola” se llena y se puede constituir la Associació Nacional de Radiodifusió (ANR).

En el mes de febrero de 1924, una comisión formada por Noble, Rifà, Huet, Villaverde y Guillén, se encarga de elaborar la solicitud para obtener una licencia de emisora que se presenta a la Dirección General de Telégrafos. Rifà se desplaza a Amberes para comprar la primera emisora de España y la tercera de Europa. El aparato es de la casa Teléfonos Bell.

Se empiezan a hacer pruebas de emisión el 10 de octubre. La licencia se concede el 12 de noviembre y dos días después, el 14, se inaugura oficialmente la emisora propiedad de la ANR, RÀDIO BARCELONA EAJ 1 con un discurso del alcalde de Barcelona, barón de Viver, la primera locución transmitida por radio.

En aquellos momentos había en Barcelona 60.000 radioyentes, de los que únicamente 1.000 eran socios de la ANR y aportaban una cuota mensual de 5 pesetas. Esta era exclusivamente la fuente de ingresos de la ANR para hacer funcionar la emisora y no era suficiente. Se insistía a los radioyentes que no eran socios de la ANR y se beneficiaban de las retransmisiones sin pagar las cuotas a asociarse. Eran los primeros en criticar la programación o cualquier anomalía técnica, sin entender que con su aportación, las mejoras técnicas y de programación llegarían antes. En uno de sus artículos, Eduard Rifà cita como ejemplo la British Broadcasting de Londres, emisora modélica gracias al apoyo de su millón de socios.

En febrero de 1925 se proponen unas cuotas de carácter voluntario a 3 pesetas para los que quieran colaborar y que consideren la cifra de 5 pesetas que pagan los socios protectores demasiado elevada. También se emiten unos sellos de una peseta que se pueden adquirir en establecimientos autorizados.

En estos momentos, la programación de la emisora Ràdio Barcelona transmitía esencialmente conciertos. Así como el Gran Teatro del Liceo pronto facilitó las cosas para retransmitir las óperas que se representaban—viendo las ventajas de difusión que esto le proporcionaría—, los otros teatros de Barcelona hicieron frente común para evitar que laANR interfiriera en sus programaciones. Rifà les llamaba la atención en su artículo “Los empresarios de Teatro contra Radio Barcelona”:

“Las entidades que tienen por misión el fomento de la cultura musical en nuestra tierra deben reconsiderar, porque no les está nada bien ir del brazo de ciertos elementos enemigos de Radio Barcelona ni asociarse a la obra anticultural que dichos elementos llevan a cabo para combatir la Radiotelefonía. La cultura musical no es, ni ha sido nunca, ni debe ser, patrimonio exclusivo de una entidad determinada ni de ningún organismo. La música debe ser patrimonio del pueblo. Y cuanto más llegue la cultura musical y más se popularice, más grande será la obra por la cual debemos trabajar todos”. (La Publicitat, 15-3-1925)

A todos estos problemas, se añade la aparición, en junio de 1925, de Radio Catalana que, junto con alguna otra emisora, interferiría continuamente las emisiones de Radio Barcelona EAJ1. En Madrid nace Unión Radio con el apoyo de un grupo financiero solvente, que poco a poco intentará apropiarse de todas las radios de las otras provincias.

Hacia setiembre de 1925, la ANR tenía 2.500 socios y media docena de industriales para sufragar los gastos de los conciertos. Para mejorar la calidad de las emisiones y eliminar las interferencias y ruidos, tenía en perspectiva la inauguración de una nueva emisora de 2 kilovatios y medio de potencia en antena y 10 kilovatios en el generador. Era la primera de Europa en su género. Fabricada por la International Western Electric de Nova York fue adquirida a la compañía Teléfonos Bell, S.A, que deseaba que la emisora de Barcelona se inaugurara al mismo tiempo que una emisora igual instalada en Milán. Pero los problemas en encontrar un terreno donde poder ubicarla provocaron que esta coincidencia no pudiera ser y que se tardaran 2 meses y medio en encontrar un lugar para la nueva Radio Barcelona. Finalmente, y gracias al Dr.Andreu y Sr. Rubió, la Western se instala en el Tibidabo, en el Hotel Florida. La antena era a 582 m sobre el nivel del mar.

La nueva emisora, tenía un alcance de entre 80 y 100 km. Se pretendía acabar con las lamentaciones de los pueblos y ciudades de Cataluña que no recibían correctamente las emisiones de Radio Barcelona. Se convocó un concurso para encontrar un aparato selectivo de ondas radiofónicas y que favoreciera la eliminación de las interferencias de unas emisoras sobre otras. Al ser la radio un aparato nuevo y del que no se tenía mucha información, la ANR tuvo que hacer una labor pedagógica sobre dicho invento tan extraño para muchos. Algunas casas de venta de aparatos de radiotelefonía habían calificado de buenos a receptores que no lo eran, produciendo las consiguientes molestias para el radioyente que no escuchaba bien la programación y que se indignaba con la ANR, a quien hacían responsable. La ANR decide crear un laboratorio y un consultorio para que la gente pueda preguntar todo lo que quiera y informarse sobre cuáles son los mejores receptores. Además, estampa un sello de garantía a los que tienen mejor rendimiento. La lucha por sacar adelante la emisora es constante, y en 1926 se inician conversaciones con Unión Radio Madrid para intentar resolver algunos problemas financieros. Pero lo que empezó bien acabó mal.

Para la ANR, la radio era el medio ideal para hacer difusión de la cultura y dar servicio a lugares remotos (el mundo rural), pero para URM la radio era una actividad comercial, un negocio con grandes posibilidades de expansión. Así las cosas, no tardarían en llegar las discordias.

En un principio del acuerdo, la ANR mantiene la independencia para confeccionar los programas y el dinero de los asociados se destina a cubrir los costes de los conciertos, las oficinas y el personal que depende de la asociación. Pero a muchos socios no les gusta el hecho de depender de una empresa centralista y se dan de baja.

La ANR, superando una y otra vez los obstáculos que aparecen, no deja de trabajar para potenciar la radio. El 4 de febrero de 1927 se inaugura el Servicio Meteorológico por radio, propuesto por el padre Manuel Cazador, de la Sagrada Familia del colegio de huérfanos de Sant Julián de Vilatorta, gran apasionado de la meteorología y de la radio, y por Josep Pratdesaba, astrónomo de Vic. Se crea el Quintet Ràdio Barcelona. Se organizan actos para captar más socios y difundir la radio. Se organizan ciclos de conferencias “que prepararan a los radiotécnicos prácticos para después inculcarles las teorías científicas necesarias”. Se crea la radiobeneficencia a propuesta de los Oblats de Sant Benet. Se radian conciertos de la Banda Municipal de Barcelona, el Orfeó Català, la Orquestra Pau Casals, ópera desde el Gran Teatro del Liceo; los ejercicios del Pare Vallet; campaña para la buena palabra con Ivon l’Escop; conferencias de literatura catalana a cargo de Adrià Gual; disertaciones folklóricas de Aureli Campmany; emisiones de cursos de idiomas y radiopedagogía y les cotizaciones en bolsa del algodón, azúcar y café… Se compran unos locales para hacer la Biblioteca del Aficionado. Se substituye la emisora de 2’5 kilovatios por una de 10 en antena de la casa Standard Eléctrica.

En abril de 1929 se nombra subdirector de Unión Radio Barcelona a Joaquim Sànchez i Cordovès, joven ingeniero que había ocupado hasta entonces el cargo de Director Técnico y que dirige el Laboratorio de RB junto con el Dr. Baltà i Elies i el Dr. García Banús, catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Barcelona. Sánchez y Cordovès mejora la emisión y elimina los ruidos estáticos, obteniendo unos resultados superiores a los que la propia casa fabricante esperaba, consiguiendo un funcionamiento más económico, doblando la potencia y con una emisión de 16 horas seguidas.

Poco antes, y con motivo de las continuas inversiones que la ANR estaba haciendo, los problemas económicos se habían agravado y se había iniciado una guerra sucia por parte de Unión Radio Madrid para apropiarse definitivamente de la emisora catalana. Registros, calumnias, seguimientos policiales… todo esto sufrieron los componentes de la Junta hasta que, retenidos por orden de Primo de Rivera 48 horas en la Dirección General de Seguridad de Madrid, el 14 de marzo de 1929 ceden la emisora. Pero Noble, Llorens y Rifà se quedan con la financiera Associació Nacional de Radiodifusió (ANR). En Madrid se les acusa de estafa, pero después de un pleito de 2 años, ganan los catalanes. La financiera era de 11.000 radioyentes catalanes que pagaban de 3 a 5 pesetas cada mes y Unión Radio no se lo pudo apropiar.

Unión Radio Madrid quiere que desaparezca ANR ya que al no disponer de emisora ya no tenía sentido. Pero la ANR era la asociación de radioyentes más importante del Estado Español y así lo había demostrado la Junta Técnica e Inspectora de Radiocomunicación que los nombra como sus asesores en materia radiofónica por Real Decreto núm. 1712 del 26-VII-1929.

La ANR lo tiene claro. Se les ha privado de la emisora “por propagar sus ideales de cultura, de arte y beneficencia y se les ha querido desproveer de sus ingresos”. Por suerte, esto último no ha sido posible y la ANR debe continuar trabajando para solicitar una nueva emisora y para expansionar el ideal de cultura, técnico, artístico y benéfico; organizar cursos de radiotécnica; ampliar la biblioteca; continuar con las conferencias; completar la radiopedagogía; abonar las cuotas a la Compañía Monopolizadora de la radio en España; publicar el estado de cuentas; crear una bolsa de trabajo radiada. Los asociados nombraran a los delegados que les representaran para el nombramiento de las Juntas Directivas.

El 20 de noviembre de 1929, la Junta Técnica se da cuenta del juego sucio de Unión Radio Madrid y acaba con el monopolio del grupo que había ido absorbiendo además de la emisora de la ANR, las emisoras de Sevilla, San Sebastián, Madrid y las de Cádiz, Bilbao y Salamanca.
A la ANR se le concede una emisora en onda corta (EAR 157) -que emitía en una onda de 45 metros los lunes, miércoles y viernes no festivos de 21’30 a 23’30 h- radiando un noticiario de la Associació, -i una en onda media que sería la EAJ-15. El presidente de la Associació, Joan Sabat i Valverde, convoca una Asamblea General Extraordinaria en la que, además de dar esta noticia, manifiesta el deseo de convertirse en emisoras de carácter cultural y sin publicidad y solicita una subscripción popular para adquirir la estación de onda media de 500 watts que subministraría la casa francesa Kraemer.

La emisora de onda corta fue montada gracias a los miembros de la Junta Lagoma, Vidal Prat, Morros, Eudald Aymerich y Vicente Guiñau, que a la vez cede un edificio para montar la emisora de odna normal. El 19 de abril de 1930 comienza a radiar la nueva emisora: RÀDIO ASSOCIACIÓ DE CATALUNYA EAJ15 (RAC), pero únicamente puede emitir 3’5 horas diarias: de 11’30 a 13h y de 15 a 17h., momentos de poca audiencia y sometida a cancelación “cuando la Dirección General lo considere oportuno”.

REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL

El 14 de abril de 1931, Francesc Macià proclama la República y al día siguiente da plena libertad de emisión a la RAC, que, a su vez, pone la emisora a disposición del gobierno de Cataluña.

El 21 de mayo de 1932, Pau Abad, uno de los miembros del grupo de investigadores que trabajan para la RAC, entre los que también estaba Enric Calvet, Vicente Guiñau y Homer Texidó, consigue emitir la primera fotografía a través de la radio. Únicamente el ingeniero francés Élouard Bèlin había conseguido algo similar en 1917 con su belinógrafo, un utensilio que permitía la transmisión de imágenes por cable. Pau Abad lo perfeccionó después de 10 años de estudio con un aparato emisor en el que una célula fotoeléctrica leía la imagen que se debía transmitir y la transformaba en impulsos eléctricos que viajaban a través de las ondas de radio, llegando a un aparato receptor que reproducía la imagen original. Eran las primeras pruebas de la televisión.

El 29 de enero de 1933, en Asamblea, la Associació Nacional de Radiodifusió cambia su nombre por el de Ràdio Associació de Catalunya que en diciembre pasa de Sociedad Civil a Sociedad Cooperativa. También en 1933 la entidad inaugura Radio Girona EAJ38 y los nuevos estudios en la Rambla de Barcelona. En 1934 inauguran Radio Lleida EAJ42.

En 1935 la RACsc, edita el diario de tarde “L’Instant”.

Durante la guerra civil se convierte en la radio que emite las proclamas desde el frente o para el frente, avisos de bombardeo, mensajes tranquilizadores o movilizadores.

Finalmente, el 26 de enero de 1939 es ocupada por las fuerzas franquistas, y se convierte en Cooperativa Radio España.

A partir de este momento, y durante toda la dictadura, la lengua catalana se silenció y era obligatorio conectar con los informativos de Radio Nacional de España (RNE), creada por Franco.

El 8 de abril de 1941, el régimen franquista procede a la liquidación de la cooperativa, y lo notifica por escrito a los socios de la RAC alegando que la liquidación ha sido acordada en una asamblea general extraordinaria—de la que ningún socio sabe nada—y según lo que se establece en el artículo 43 de los estatutos. Pero el artículo 43 no dice nada de la disolución de la cooperativa y sí lo hace el 38, donde se establece que hace falta el acuerdo de las tres cuartas partes de los socios al corriente de pago para poder disolver la sociedad. Así, el 7 de agosto de 1941, la cooperativa se transforma en Sociedad Anónima y pasa a llamarse Radio España Barcelona. La nueva sociedad se forma con un capital de 600.000 pesetas. (6.500 acciones nominales a 50 pesetas; 550 acciones de 200 pesetas y 330 acciones de 500 pesetas.) A un grupo de antiguos socios se les hace llegar unas acciones de 50 pesetas de la nueva SA., pero no se les permite asistir a las asambleas si no disponen de más de 500 pesetas en acciones. El paquete más importante de acciones queda en manos de los que la ocuparon el 25 de enero de 1939.

La SER. (Sociedad Española de Radiodifusión) compra las acciones. El 44% las cede a un banquero; un 12% quedan en manos de una de las persones que disolvió la cooperativa y el 44% restante se las queda la SER.

LA RECUPERACIÓN EN DEMOCRACIA

Pocos meses después de la muerte de Franco, se inicia el camino para recuperar Ràdio Associació de Catalunya (RAC). En un homenaje a la locutora Rosalía Rovira y Duart, celebrado en diciembre de 1976 en el Hotel Oriente, los reunidos sienten la necesidad de recuperar para Cataluña su emisora de radio. Se crea un comité cívico con la finalidad de empezar a caminar en dirección a la recuperación de la RAC. Salvador Jordà y Olario preside este comité.

En 1977, se celebra el Congrés de Cultura Catalana en el que se apoya la recuperación del patrimonio perdido durante la guerra civil y la dictadura, y donde se recoge la petición de los antiguos miembros de la RAC de recuperar la emisora catalana.

En 1980, se constituye nuevamente Ràdio Associació de Catalunya, con dos finalidades principales:

1.- Constituir una Sociedad Cooperativa que permitiera solicitar a las autoridades del país una licencia en FM para poder volver a emitir.
2.- Tener personalidad jurídica para poder intentar la recuperación del patrimonio expoliado en 1939.

El 20 de junio de aquel mismo año, se elige un Consell Rector que nombra una comisión para realizar los trámites para obtener la licencia.

El 25 de enero de 1982, Teodor Garriga, custodio de la marca RAC y de muchas grabaciones de los dirigentes políticos catalanes durante la guerra civil y la dictadura, cede mediante acta notarial la explotación de la marca al presidente del Consell Rector de la RAC.

El 23 de diciembre de 1982, RAC sccl obtiene, por acuerdo del Consell Executiu de la Generalitat, la concesión de emisora en ondas métricas y FM al término municipal de Barcelona, con una potencia de 16.000 watts PAR y frecuencia 105 MHz.

Por acuerdo del 24 de mayo de 1983, el Consell Rector decide ceder la emisora a la Generalitat. Así, el 7 de junio, Lluís Prenafeta como representante de la Generalitat y Teodor Garriga, Ignasi Ponti y Jaume Biosca como representantes de la RACsccl, firman la cesión de la licencia.

En 1988, el Consell Executiu, prorroga 10 años más la explotación de la emisora a la RACsccl.

El 17 de octubre de 1998 se acaba la concesión de la frecuencia y la RAC quiere solicitar una prórroga por 10 años más, pero con la legislación vigente ya no se renuevan automáticamente las concesiones sino que se cancelan y las correspondientes frecuencias salen a concurso público y de ámbito exclusivamente privado. Al no tener la RAC suficiente capacidad económica para explotar la emisora y para asegurar la continuidad de la concesión, en Asamblea del 28 de julio de 1998, se acepta la oferta de colaboración con una empresa de radio ligada al Grupo Godó: RadioCat. Se acuerda que la RAC, como titular de la concesión, cogestionará la explotación FM 105 conjuntamente con RadioCat; el catalán será el idioma a utilizar en las dos emisoras que se crearan (la continuidad de RAC 105 y una nueva de tipo convencional RAC1). También se incorporan dos delegados de la RAC al Consejo de Administración de RadioCat.

La nueva emisora pasa a llamarse RAC1 y se inaugura el 2 de mayo de 2000. Puede escucharse a las siguientes frecuencias (FM):

Barcelona 87.7
Tarragona 99.2
Lleida 90.5
Girona 100.1
Sitges-Garraf 94.1

Un año antes, en 1999, Ràdio Associació de Catalunya obtiene el Premi Nacional de Ràdio de la Generalitat de Cataluña en el marco de la conmemoración de los 75 años de la radio y la Federació de Cooperatives de Serveis le otorga el premio a la Cooperativa más destacada. En setiembre del 2000 se le concede la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña.

En 2001, la entidad inicia el proyecto de la edición de los Premis Ràdio Associació. En las ediciones del 2005 y 2006, la gala de los premios va acompañada de la celebración del Día de la Ràdio.